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La orden de la CIA fue matar (1960/1963)

La orden de la CIA fue matar (1960/1963) PASAJES DEL TERRORISMO CONTRA CUBA EN ENERO

Hablar de los dolorosos eneros para los cubanos durante estos cuatro años, no significa que el terrorismo haya sido exclusivamente aplicado contra este pueblo solo en estos meses. Durante más de cuatro décadas se ha sufrido este criminal accionar de la contrarrevolución, tanto externa como interna, preparada, adiestrada y armada por la Central de Inteligencia de los EE.UU.

Percy Francisco Alvarado Godoy
La Jiribilla
1 de enero de 2004.


Cuando la administración norteamericana de Ike Eisenhower se percató del carácter verdaderamente revolucionario y transformador del proceso político que se experimentaba en Cuba, no vaciló en emprender una serie de acciones encaminadas a revertirlo lo más pronto posible. Estaba claro que los EE.UU. no podían permitir fenómenos de este tipo y magnitud en su traspatio latinoamericano. Por ello, sin pensarlo dos veces, el Presidente norteamericano decretó de manera unilateral el rompimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba el 5 de enero de 1961.

La ruptura de los vínculos diplomáticos entre ambos países no fue la única ni la primera de las acciones adoptadas por esta administración en su beligerancia hacia la Isla. Unos meses antes, en marzo de 1960, a instancias de Dwight D. Eisenhower y de su vicepresidente Richard Nixon, la Agencia Central de Inteligencia se encargó de preparar un vasto plan encaminado a fomentar la guerra irregular contra la Revolución cubana.

¿Qué acciones se proponía ejecutar la CIA contra Cuba?

A grandes rasgos, las principales acciones hostiles contra la Isla por parte del gobierno yanqui y su agencia terrorista consistieron en:

• La formación de organizaciones de corte terrorista en las principales ciudades cubanas, con vistas a la realización de acciones violentas, atentados y sabotajes, cuyo propósito sería sembrar el caos y la inestabilidad política.

• Intensificar la lucha ideológica contra la Revolución mediante de la difusión de propaganda contrarrevolucionaria.

• Desarrollar focos guerrilleros en los principales centros montañosos del país con vistas a obstaculizar el desarrollo de las medidas revolucionarias que tenían lugar en el campo cubano, a la par que crear un clima de terror y provocar, en consecuencia, la caída del Gobierno Revolucionario.

• Preparar una fuerza militar en el exterior con vistas a invadir la Isla. Un enorme tinglado bélico se montó en Retalhuleu, Guatemala, para tales fines y cuya culminación sería la frustrada invasión de Playa Girón.

• Aprobar amplios presupuestos destinados a subvencionar la guerra no declarada contra Cuba, como lo fueron los trece millones de dólares desembolsados por el gobierno norteamericano en marzo de 1960. Este dinero fue empleado para adiestrar, armar y sostener a los centenares de individuos involucrados en estos planes criminales. Tal fue la magnitud y proporciones de esta maquinaria bélica que superaron los presupuestos iniciales en más de 237 millones de dólares.

• Combinar esta guerra militar e ideológica contra Cuba, con un conjunto de medidas paralelas en los órdenes económico, político y diplomático.

Las concepciones de la CIA, elaboradas por su máximo jefe, Allan Dulles, desembocarían a la larga en el archiconocido «Plan Pluto», estrenado inicialmente como «Plan Escambray».

Ya en los primeros meses posteriores a marzo de 1960, se comenzaron a observar los resultados de esta guerra implementada por la CIA contra la Revolución cubana. Los objetivos de estas agresiones esclarecen el papel terrorista del gobierno norteamericano y su agencia, así como de la contrarrevolución externa e interna. Veamos algunos hechos de este tipo ocurridos solamente en el mes de enero de estos años:

• En los días correspondientes a enero de 1960, fueron afectados cañaverales de varios centrales azucareros como el «Hersey», «Corazón de Jesús» (hoy Mariana Grajales), «Santa Teresa» (hoy Héctor Rodríguez), las zonas cañeras de San Rafael y San Vicente, ubicadas en la antigua provincia de Las Villas; de la misma manera los centrales «Adelaida» (hoy Enrique Varona), «Punta Alegre» (hoy Máximo Gómez) y varios más en diferentes provincias del país. En casi todos los casos fueron afectadas viviendas de campesinos, llegando incluso a asesinar a un joven campesino de 24 años de edad.

• Fue bombardeada la zona este de la capital por un avión tripulado por pilotos norteamericanos al servicio de la CIA el 21 de enero de 1960. Cuatro bombas detonaron en las zonas de Cojímar y Regla durante esta criminal acción.

• El mismo día que Eisenhower rompió relaciones con Cuba, el 5 de enero de 1961, fueron asesinados en el Escambray un joven maestro voluntario (Conrado Benítez) y un campesino (Heliodoro Rodríguez) por bandas terroristas.

• En enero de 1961 varios hechos terroristas, enmarcados dentro de la estrategia de CIA, afectaron diversas ciudades cubanas, destacándose el asesinato del joven miliciano Carlos Manuel Calcines Pérez (14 de enero), el incendio en la colchonería OK en La Habana (8 de enero), el incendio de un almacén de tabacos de la firma Rothshild Samuell Duiga (14 de enero), así como varias acciones ejecutadas en el exterior contra la embajada cubana en Honduras y el Consulado cubano en Barranquilla, Colombia.

Dentro de este contexto, la CIA desarrolló su cacareada «Operación Silencio», cuyo fin era el abastecimiento de armas, incluidas las de grueso calibre, por vía aérea a las bandas terroristas del Escambray. Esta operación se efectuó el día 6 de enero.

Otros hechos entristecieron cada enero cubano a partir del momento en que la CIA implementó su guerra sucia contra Cuba:

• En 1962 cuatro notables acciones terroristas:

- (7 de enero) Fueron incendiadas dos escuelas rurales en Cabaiguán, antigua provincia de Las Villas. Sus autores fueron las mismas armadas por la CIA.

- (9 y 10 de enero) Ataques contra campesinos en las provincias de Matanzas y Pinar del Río, como resultado de los cuales son heridos dos de ellos.

- (13 de enero) Fue incendiada una escuela rural en la provincia de La Habana.

- (15 de enero) Fueron salvajemente asesinados en Sancti Spíritus un campesino y su hijo.

- (20 de enero) Fueron asaltadas dos tiendas en zonas rurales de Cienfuegos.

En enero del año 1963, se llevaron a cabo las más salvajes acciones contra el pueblo cubano, resultando ser el mes de enero más sangriento y doloroso.

- (8 de enero) Se produjo el asesinato de un campesino frente a su hijo y su nieto, quienes resultaron heridos.



- (10 de enero) Fue salvajemente asesinado un menor de 11 años de edad en una finca de la provincia de La Habana, como consecuencia de una ataque a la finca en la que vivía, siendo herido su padre por los bandidos.



- (13 de enero) Fueron asesinados dos dirigentes revolucionarios por bandas contrarrevolucionarias en la provincia de Matanzas.



- (15 de enero) Fue asesinada una persona y asaltada una tienda.



- (22 de enero) Se produjo el asesinato de tres campesinos por bandas armadas al servicio de la CIA.



- (23 de enero) Fueron asesinados dos menores de edad, heridos sus dos hermanos y su madre. Los responsables de esta acción fueron miembros de una de las bandas terroristas armadas por la CIA.



- (25 de enero) Fueron asesinados dos obreros cubanos cuando una banda terrorista asaltó un poblado, incendiando varias viviendas y destruyendo una planta eléctrica.

Hablar de los dolorosos eneros para los cubanos durante estos cuatro años, no significa que el terrorismo haya sido exclusivamente aplicado contra este pueblo solo en estos meses. Durante más de cuatro décadas se ha sufrido este criminal accionar de la contrarrevolución, tanto externa como interna, preparada, adiestrada y armada por la Central de Inteligencia de los EE.UU. Cabría, pues, preguntarse: ¿Cómo es posible que quienes fomentaron el terrorismo no solo en Cuba, sino en otros lugares del mundo, sean los que hoy pretenden portar las banderas del antiterrorismo?

El dedo acusador de los campesinos, maestros y niños asesinados en enero se dirige hacia el norte, hacia las frías oficinas de Langley y de la Oficina Oval de las Casa Blanca. De eso, por supuesto, ya nadie tiene la menor de las dudas, pues de allí salió la orden de matar.

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